niños jugando con su madre
Niños

La impaciencia en los niños

La impaciencia en los niños es algo que frecuentemente trae de cabeza a los papás. Ser paciente es una cualidad del ser humano que permite a quien la practica concebir un resultado de manera más tranquila, relajada o tolerante, sin tener que pasar por molestos e incómodos momentos (ira, ansia, rabia). No todas las personas practican esta conducta; y si hablamos de niños cabe destacar que de nacimiento, todos son impacientes.

El valor de la paciencia es algo que se debe tratar desde pequeños. Así como se enseña a los niños el valor del amor, de la verdad y del respeto; la paciencia es algo de igual importancia que se debe considerar. Siendo uno de los valores más difíciles de enseñar puesto que los niños no tienen noción del tiempo y decirles que deben esperar “5 minutos” o “1 hora” es como hablarles de conceptos abstractos.

Por naturaleza los niños quieren todo de una vez, como si el mundo girara alrededor de ellos y sus padres o personas cercanas deban mover cielo y tierra para complacerlos y hacer llegar ese momento esperado, antes de que estos pequeños se alteren. De no conseguir de manera inmediata su deseo o capricho, comienzan los comportamientos de irritabilidad, rabia o alteración, hablando así del término impaciencia.

¿Qué podemos hacer para enseñar la paciencia a los niños?

Primero que nada, ser ejemplo. Los padres son el mejor ejemplo debido a que los niños aprenden diariamente de ellos. Entonces hay que estar muy atentos en los comportamientos diarios porque incluso sin quererlo podríamos estar enseñando conductas inadecuadas cuando manejamos y hay cola, cuando debemos esperar a que toque nuestro turno para pasar con el doctor o en el banco, cuando se espera la llegada de alguien que está retrasado con la hora, etc. Hay que estar muy atentos para no realizar comentarios negativos y con quejas porque nos están haciendo esperar y no lo teníamos planeado.

Hablar de paciencia es hablar de la calma y de la paz. Por lo tanto debemos tratar de tomar todo con calma, especialmente ahora en la actualidad, donde vivimos en un mundo acelerado que nos exige ser y hacer todo lo mas rápido posible. Entonces, a pesar de tener que adaptarnos a estas necesidades de la sociedad, enseñemos a nuestros hijos a crecer en calma interna, entendiendo que no son lo único en este mundo y que deben respetar tanto los turnos de un juego como cualquier situación que requiera esperar; todo tiene su tiempo.

Educando a través del juego

Al igual que en los juegos, el niño debe aprender y aceptar que todo tiene sus reglas y normas. Podrías mostrarle por ejemplo que el semáforo debe ser respetado para que todo funcione bien, aunque quiera pasar rápido, debe esperar porque de lo contrario habría consecuencias. En un juego, cada niño tiene su turno y este debe ser respetado para poder jugar.

Si el niño quiere un helado, pero no ha pasado el heladero en su carrito de ventas, no debe llorar, solo debe comprender que tiene una hora específica y debe aprender a respetarla. Podemos tomar como ejemplo un vídeo o imágenes de un caracol, o del comportamiento de las hormigas, en donde se le podrá demostrar al niño la paciencia que debe tener el caracol para poder trasladarse a un lugar específico, o ver la paciencia con que las hormigas trabajan para poder tener reserva de alimento en sus hormigueros.

¿Que pasaría si la hormiga o el caracol no tuviesen paciencia? el caracol no cumpliría su meta de llegar a donde quiere llegar y las hormigas se morirían de hambre si no trabajan para tener alimento guardado para cuando lo necesiten.

Jugar es una manera efectiva y divertida de enseñar a los niños la paciencia, pues existen reglas, turnos de cumplir, se puede ganar y perder, se debe aprenden estrategias que trasmiten calma para llevarlas a cabo y un sin fin de posibilidades que ayudan al desarrollo de la personalidad del niño.

Se firme y  perseverante

Para enseñar a tu hijo a esperar determinados momentos, háblale del tiempo en forma de referencia a las actividades que realiza, por ejemplo, iremos a casa de tu abuela cuando termines de comer, o, buscaremos la pelota después de realizar las actividades. Ya cuando un niño maneja un poco las horas y sabe del tiempo, es más fácil.

Lo importante aquí tanto con niños pequeños como escolares, es hacerles entender que deben esperar en ciertas ocasiones. Si no hay urgencia y te llaman, espera un poco y no salgas de una vez a su llamado, porque se acostumbran a que llaman y allí estarás para resolver y atenderlo.

Si tu hijo suele interrumpir cuando estás haciendo una actividad o hablando con alguien, para que dejes de hacer eso y lo puedas atender, ni lo grites ni regañes; explícale que al terminar le atenderás y luego de esto, calmadamente y con buenas palabras le explicas por qué y en que situaciones ha de esperar.

Por otro lado, debes enseñarle a que todo tiene un proceso que debe ser tomado con paciencia. Primero gateas, luego caminas y después corres, primero es preescolar, pasas a primer grado, luego a segundo y así vas avanzando. Como estos ejemplos, sucede en otros casos como jugar; donde primero debe tener paciencia y comer, para luego si poder ir a jugar, o primero debe realizar las actividades del colegio antes de salir o de jugar, esto también tiene que ver con las normas y hábitos planteados en casa.

Hagas lo que hagas para educar y enseñar a tu hijo, siempre debes hacerlo con firmeza, delicadeza, amor, ganas y perseverancia para que tu hijo lo también lo acepte y haga con ganas.

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