pies de madre junto a patucos de su futuro bebé
El Parto

Parto natural en el agua

El parto natural en el agua se practica como alternativa al parto común y con epidural, con la finalidad de que la madre logre una mayor relajación y el bebé tenga una experiencia menos traumática al nacer en un medio similar al que se encuentra.

Las bañeras de parto son equipos especiales donde se coloca el agua a la temperatura del cuerpo de la madre (37 grados centígrados). Se utiliza una bañera desinfectada que permite la renovación constante del agua, así como el monitoreo subacuático de los latidos del corazón del bebé.

El agua tibia actúa como un relajante y antiespasmódico natural, ayudando a alcanzar la dilatación necesaria para un parto normal y sin dolor¹.El tiempo en el que se produce la analgesia o el parto puede oscilar entre los 30 y los 90 minutos.


La mujer se coloca en el agua cuando alcanza los cinco centímetros de dilatación del cérvix, en un ambiente con luces bajas y un acompañante que le brinda apoyo emocional constante.

Se puede dar a luz en el agua o usarlo como método de relajación

La madre puede optar por dar a luz sumergida en el agua o utilizarlo solamente como un método de relajación. Las mujeres que optan por este tipo de parto no requieren de episiotomía (corte que se hace entre la vagina y el recto para facilitar la expulsión del bebé).

La adrenalina, hormona que se libera con el estrés, interfiere en el mecanismo de dilatación. Si la madre está relajada, en un medio agradable, la ansiedad no será un obstáculo para el parto.

A su vez la salida del bebé a un medio que le resulta familiar disminuye el trauma del nacimiento. Inmediatamente se coloca al niño en contacto con la madre y una vez que éste comienza a respirar por sus propios medios, se procede a cortar el cordón umbilical.

Está demostrado que la primera respiración pulmonar se produce más tarde en los bebés que nacen en el agua, propiciando el pasaje más gradual del sistema circulatorio fetal al del bebé ya nacido.

Se trata de una experiencia más natural y menos traumática para la madre

Los testimonios de las mujeres que tienen sus bebés en el agua resaltan el sentimiento de naturalidad de la experiencia. En el agua se pueden mover, girar y buscar por sus propios medios la postura que mejor favorece la expulsión del bebé.

El agua actúa además contrarrestando la fuerza de la gravedad, por lo que la mamá se siente más liviana y segura de sus movimientos, con más energía para pujar, ya que no tiene que luchar contra su propio peso.

La recuperación después de un parto acuático, al no ser necesaria la episiotomía, es practicamente inmediata, dejando a la mamá en mejores condiciones físicas y anímicas para encargarse de su bebé.

La recuperación después de un parto acuático, al no ser necesaria la episiotomía, es practicamente inmediata. Cabe destacar que este tipo de partos no se puede realizar en casa. Debe hacerse con equipo especializado y personal debidamente entrenado en la técnica.

No está indicado para todos los tipos de embarazo

Tampoco está indicado cuando el embarazo puede presentar algún factor de riesgo como la diabetes mellitius, la hipertensión arterial y otras complicaciones que detecte el obstetra o el ginecólogo.

De todas formas, caso de que surja una complicación, la madre debe poder ser trasladada a un quirófano inmediatamente. Si después de leer este artículo estás pensando en que tu parto sea en el agua, deberás de ponerte siempre en mano de profesionales.

Recursos externos

  1. Atención del parto en el agua. Consenso de la Sociedad Española de Neonatología y de la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología.

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