mujer embarazada asomada a la ventana con un vaso de agua
Cuidados

Miedos durante el embarazo

Muchas embarazadas tienden a ponerse nerviosas a causa de las dudas que las acechan respecto al desenlace de su estado y las condiciones en que está su bebé dentro del vientre.

Pero el primer paso para calmarte es saber que tus preocupaciones y temores son perfectamente naturales y que la ciencia tiene todas las de ganar ante cualquier eventualidad. A continuación te explicamos como superar estos miedos durante el embarazo.


¡Estás embarazada! Abrazas a tu esposo, llamas a tu mamá, amigas, tíos, sobrinas y sueñas con tener el niño perfecto. Entonces, de repente -y si eres como la mayoría de las embarazadas-, los miedos comienzan a entrar en tu vida.

Las interrogantes llegan a tu mente en torrentes: ¿Cómo estará mi pequeño allá adentro? ¿Será sano? ¿Tendrá defectos? ¿Estoy en capacidad de ser una buena madre para él?

Al basar nuestras vidas en el completo control de muchas situaciones, estar embarazada y sentir que tienes muy poco control sobre ti o tu bebé, puede ser bastante perturbador. Es ese sentimiento de carencia de poder lo que hace que las preocupaciones acechen a las madres encintas.

Pero más allá de los temores está el inmenso placer de escuchar latir el corazón del bebé, sentir su primera patadita o escoger el nombre perfecto. Una sencilla guía para lidiar con los siete miedos más comunes del embarazo te servirá para concentrarte en tu estado y disfrutarlo realmente. Verás la parte divertida de esperar un bebé.

Perder el bebé

Es muy probable que conozcas a alguien que haya sufrido la pérdida de un bebé.

Quizás estás pensando: Si le pasó a ella, puede pasarme a mí también, y entrar inmediatamente en estado de pánico. Entonces evitas cargar objetos pesados, hacer ejercicios y tener relaciones sexuales, ¡por si acaso!

Dichas actividades no constituyen un peligro para las mujeres que tienen un embarazo normal. En la mayoría de los casos de abortos espontáneos no existe nada que pueda hacer la madre para evitarlos, ya que casi todos ocurren a causa de anormalidades cromosómicas en el embrión.

El 80 por ciento de las mujeres que pierden un bebé se encuentran perfectamente bien. El 20 por ciento restante padece, generalmente, de problemas físicos que pueden ser resueltos por los médicos.

Aunque los abortos espontáneos pueden ocurrir hasta en la vigésima semana del embarazo, si has pasado la octava semana puedes calmarte un tanto, ya que la mayor parte de las pérdidas ocurren antes.

La salud del bebé

Este temor no se irá hasta que oigas a tu médico decir, al momento exacto de dar a luz: “¡Qué hermoso y sano bebé has tenido!”. No se puede negar que las cosas podrían salir mal, pero la gran mayoría de mujeres dan a luz bebés perfectamente sanos hoy en día. Menos de cuatro por ciento de los infantes nacen con algún defecto de nacimiento.

Lo mejor que puedes hacer para no estar incluida dentro de dicho porcentaje es asegurarte un buen cuidado prenatal. Esto puede incluir tomar vitaminas -especialmente ácido fólico-, que pueden ayudar a prevenir defectos de nacimiento.

Tu médico te indicará qué medicamentos debes evitar durante tu embarazo. Te hará preguntas acerca de tu historia familiar y quizá llegue incluso a hacerte algunas pruebas genéticas, dependiendo de tus respuestas.

Deja que las pruebas rutinarias te den tranquilidad. Después de todo y entre otras cosas, para eso sirven.

Estrés

Debido a la forma en que se desenvuelve la vida, el estrés parece ser una situación inevitable. Pero, por suerte, el útero es un ambiente muy protegido. Aunque hayas escuchado la frase “No la hagan molestar, está embarazada”, las mujeres encintas no son tan frágiles.

No existe evidencia que demuestre que el estrés diario -derivado del trabajo, discusiones familiares, preocupaciones financieras- pueda afectar a tu bebé. Sin embargo, puedes realizar ejercicios de relajación, caso que te sientas más segura de esta manera. Tampoco olvides continuar alimentándote bien y tomar suplementos vitamínicos.

El dolor en el parto

Si dar a luz fuese algo tan horrible, ten por seguro que nadie lo haría más de una vez. Sin importar la clase de historias que hayas escuchado -buenas o malas- recuerda que cada mujer tiene un umbral del dolor diferente y, en caso de que el tuyo sea particularmente bajo, existen muchos medicamentos y técnicas de relajación que pueden ayudarte a sortear el dolor.

Como ocurre con todo en esta vida, si te preparas adecuadamente para el momento de dar a luz, todo saldrá mucho mejor. Aprende técnicas respiratorias e infórmate acerca de qué inconvenientes podrían surgir durante el proceso de parto.

Muchas mujeres optan por realizarse una epidural o peridural, que no es otra cosa que una inyección en la parte baja de la espalda para dormir el cuerpo de la cintura hacia abajo.

De esta manera se bloquea el dolor, pero aún eres capaz de tener sensaciones, cuando contraes tus músculos vaginales para que nazca el bebé. Sin embargo, muchas mujeres prefieren dar a luz de la manera más natural posible. Si éste es tu caso, busca un médico que pueda ayudarte.

Miedo a no ser una buena madre

Quizá sea éste el miedo más intenso que experimentan algunas mujeres durante el embarazo. Tienes nueve meses para planear cómo educar al bebé para que no tenga ningún tipo de problemas en el futuro.

Te preocupa que no puedas hacerlo todo bien, pero con el tiempo te darás cuenta de que tu forma de criarlo surgirá con espontaneidad. Sumado al miedo de ser una “mala madre”, está el hecho de que podamos repetir con nuestros hijos los errores que nuestros padres cometieron con nosotros.

Pero incluso si te percatas que estás actuando igual que ellos, esto no debe quitarte el sueño por las noches. Todo estará bien siempre y cuando ames a tu bebé y lo cuides mucho. No obstante no dudes en consultar siempre a tu médico, el mejor que nadie podrá guiarte y aconsejarte.

Lo más probable es que cuando recuerdes tus temores del embarazo, puedas hacerlo con una sonrisa en el rostro. Los miedos actuales serán derretidos por el calor de los hermosos recuerdos de los meses de gestación y de tener un bebé “nuevecito” contigo.

Quizá sea difícil imaginarlo ahora, pero una vez que él o ella se encuentre en tus brazos, toda la óptica con que ves el asunto cambiará.

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