mujer embarazada acariciando su barriga
Cuidados

Educación prenatal

La educación prenatal natural, positivizada por los padres, es la prevención más fundamental, puesto que participa favorablemente en la génesis de la salud física y psíquica del ser.

En la época actual, en que nos empezamos a ocupar con toda razón de los derechos del hombre y del niño, ¿no es urgente reconocer que el primero de los derechos de un ser humano es el derecho a una concepción, a una gestación -así como a un nacimiento y a una educación- que le den desde el principio, el mejor equipaje, las mejores estructuras, resumiendo en pocas palabras, las mejores posibilidades para triunfar en su vida?.

Se puede entonces esperar que, estos hombres, estas mujeres, más fuertes, más estables, más confiados en ellos mismos, más abiertos a los otros y a la vida, sean capaces de crear, a escala planetaria, un mundo más fraternal donde cada uno pueda encontrar su lugar y vivir feliz. Un sueño que puede llegar a ser realidad muy rápidamente, si cada mujer, cada hombre, cada profesional, trata de concretarlo.

¿Qué es la educación Prenatal ?

Ésta es una expresión que puede sorprender. ¿Acaso se va a someter a aprendizajes al ser que se forma? Ciertamente no. No hay que enseñarle nada al feto. Intentar hacerlo sería artificial, arbitrario y probablemente peligroso.

Debemos distinguir claramente la instrucción, que es la transmisión de saberes y de saber hacer, de la educación, que concierne al desarrollo de las aptitudes del individuo y su adaptación al mundo. La educación prenatal resulta de un conjunto de procesos naturales mediante los cuales el embrión, y después el feto, desarrolla las potencialidades incluidas en su capital genético.

Porque es el ser quien se forma y se educa gracias a las fuerzas de la vida que están en el. Y lo hace por medio de los elementos físicos, afectivos y mentales que le son proporcionados por su madre y su medio ambiente común. El amor y el respeto.

La importancia de partícipe del desarrollo del bebé

Proponemos simplemente a los futuros padres – y a la futura madre sobre todo – que sean conscientes de ello y aporten al niño los mejores materiales y las mejores condiciones para su formación.
Esta educación prenatal era conocida por diversas civilizaciones antiguas y favorecida por prácticas adaptadas a la mentalidad del lugar y de la época.

Cada mujer lleva en sí misma la intuición de estos procesos que se desarrollan en ella y en los cuales participa. Esta intuición, a menudo inhibida por el modo de vida actual, se puede despertar fácilmente gracias a los conocimientos nuevamente adquiridos por la ciencia. Estos conocimientos afectan a un número cada vez mayor de hombres y les permiten aportar a la madre ayuda afectiva, apoyo, seguridad.

En efecto, la educación prenatal se vuelve evidente cuando las observaciones y las investigaciones científicas, dispersas por naturaleza, son reagrupadas en un conjunto coherente que toma un sentido y permite vivir y actuar positivamente. Reunir y difundir estos conocimientos, proponer a los futuros padres sugerencias que les lleven a vivirlos sencillamente, alegremente en su vida cotidiana, es la tarea que están realizando en el mundo las diecinueve asociaciones de educación prenatal existentes actualmente.

¿Qué sabemos hoy ?

Algunos saberes antiguos se depuran y precisan. Por ejemplo, se sabe desde siempre que el niño construye su cuerpo con los materiales suministrados por la sangre de su madre. Así que ésta deberá ser tan pura y tan rica como sea posible. La futura madre deberá evitar, pues, todas las substancias nocivas: alcohol, tabaco y otras drogas, y ciertos medicamentos.

Ella deberá cuidar de que su sangre sea rica en elementos nutritivos variados y en elementos vitales: vitaminas, y oligoelementos contenidos en las frutas, las verduras, los cereales. Deberá también depurarla y vitalizarla con el agua, el aire, el sol y con un reposo suficiente. Así serán puestas las bases de la salud del niño. Estas bases adquieren su calidad, según el Dr. Michel Odent, durante el periodo de estrecha dependencia de la madre, es decir, los nueve meses del embarazo, las horas cruciales del nacimiento y el tiempo de lactancia.

Los estímulos sensoriales recibidos, principalmente táctiles y auditivos, van a reforzar sus órganos, a dinamizar las funciones correspondientes así como la función cognitiva, la inteligencia global del ser. El niño reacciona con movimientos perceptibles a lo largo de la segunda mitad del embarazo, lo que le permite a la madre ponerse a su escucha, evitar lo que le desagrada, por ejemplo músicas violentas, y hacerle escuchar voces afectuosas, músicas dulces o alegres, estructuradas y, por tanto, estructuradoras para él.

Lo que la madre vive, el niño lo vive con ella

Las mujeres embarazadas sentían ya que el niño compartía su vida interior. Diversos científicos han verificado que éste recibe, en efecto, por vías hormonales y energéticas las emociones positivas o negativas de su madre, los sentimientos de amor, de indiferencia o de rechazo que ella experimenta con respecto a él. Estas informaciones, que el niño graba en su memoria celular, serán la base de la confianza en sí mismo, de la sensibilidad y de las capacidades relacionales de su futura persona.

El Dr. Thomas Verny resume así los resultados de sus trabajos y de los de sus colegas durante varias décadas: “El amor que la madre le da a su hijo, las ideas que se forma sobre él, la riqueza de la comunicación que mantiene con él, tienen una influencia determinante en el desarrollo del hijo y en su vida futura”.

“Las ideas que se forma sobre él…” dice el Dr. Verny. En efecto, sin que se pueda actualmente explicar el proceso, observaciones, muy numerosas, muestran que las imágenes mentales de la madre, frecuentemente repetidas, o fuertemente cargadas emocionalmente, pueden influenciar al hijo en todos los planos, y en algunos casos – afortunadamente raros – de gran violencia, perturbar el esquema de base de su desarrollo.

Las implicaciones

Una mujer embarazada puede, por tanto, regalar a su niño bellas imágenes que ella contempla o que ella forma en su imaginación, la facultad creadora de su espíritu. Estas rápidas indicaciones muestran que la futura madre, con la ayuda del padre y de su entorno puede favorecer el desarrollo físico y la expansión psíquica del niño.

Pero las repercusiones de los embarazos vividos conscientemente se hacen sentir igualmente a nivel de la pareja, de la familia, y pueden extenderse a la sociedad entera.

  • Las parejas que han vivido de forma cotidiana esta educación prenatal positiva han manifestado haber obtenido de ello un gran beneficio personal (algunos han hablado de “renacimiento”) y un enriquecimiento de su vida de pareja. Haber dado de sí mismos para una obra común esencial – la formación de un nuevo ser humano -, crea vínculos profundos, vínculos de los que muchas parejas adolecen en nuestra época.
  • En cuanto a los padres que ya habían tenido uno o dos hijos antes de vivir un nuevo embarazo guiado por la educación prenatal, han dicho haber vivido una experiencia extraordinaria. Dicen que les sorprende de este niño la salud, la serenidad, la confianza en sí mismo, la apertura a los demás, y que tienen con él una relación a la vez más sencilla y más profunda que facilita enormemente su educación.
  • La familia, en nuestra época, busca un modo de funcionamiento más adaptado. Podría encontrar en la educación prenatal natural, basada en el amor y el respeto al otro en su esencia, una nueva madurez ¡  Y la familia es la célula básica de la sociedad !
  • Si la sociedad actual reconociera el deber de difundir y de sostener la educación prenatal, se beneficiaría rápidamente de ello en el plano financiero y, sobre todo, a nivel humano: el de la calidad y la felicidad de todos sus miembros.

En lo inmediato, los embarazos así vividos presentan menos problemas y los partos son más fáciles: por tanto, menos sufrimientos para la madre y el niño y ahorros sustanciales para el estado. Por otra parte, la educación prenatal es la prevención más fundamental ya que, no sólo evita ciertas deficiencias, ciertos problemas, sino que participa en la génesis de la salud física y psíquica del ser humano.

Quizás el paso siguiente es reconocer y tomar conciencia, de que no sólo lo que ocurre durante la infancia es impactante y deja huellas físicas y psíquicas en el niño, sino que aún es más impactante lo que ocurre durante el periodo prenatal, en el que las fuerzas de la vida se están construyendo, y se están poniendo las bases de la futura salud, de la afectividad, de las capacidades de relacionarse y de estar en el mundo, de los valores sociales y morales.

Y si la madre, o mejor dicho las madres, están sufriendo violencia, incomprensión, falta de apoyo, culpabilidad… fácilmente nos podemos imaginar los pasos siguientes, y las repercusiones en ese futuro ser que formará parte de la humanidad y de una generación a la que influirá.

La importancia de la difusion de estos conocimientos

Si estas informaciones pudieran estar al alcance de todas las madres del mundo, de los padres, de los jóvenes (incluso antes de vivir la experiencia de ser padres), de todos los profesionales que apoyan a las futuras madres, de los educadores, de los psicólogos y de toda la sociedad, ¿no nos solidarizaríamos todos en este gran proyecto, posibilitando mejores condiciones de vida a los futuros padres, a las futuras madres, para que vivan un embarazo más saludable, más positivo y armonioso, sabiendo los resultados tan importantes que obtendríamos para las futuras generaciones, que serían más solidarias, más comprensivas, más pacíficas?

Es importante hacer llegar todas las informaciones y descubrimientos científicos concernientes al periodo prenatal, para que puedan ser utilizados de forma natural, creativa, libre, adaptada a cualquier cultura y tradición, y en la que los futuros padres y los jóvenes experimenten el valor de la vida.

Todos se beneficiarían con ello. No tendríamos nada que perder y mucho que ganar, ya que proporcionar esa información es muy poco costoso, más aún si lo comparamos con las cuantiosas inversiones que hay que llevar a cabo para remediar sólo algunos aspectos de las carencias a las que da lugar no prestar la debida atención al periodo prenatal, remedios que incluso no siempre tienen resultados satisfactorios.

La educación prenatal como prevención

Por ello, es muy importante el factor de prevención. Numerosas medidas institucionales tratan de limitar los comportamientos violentos, de canalizar las energías susceptibles de explotar en actos violentos, de restablecer el diálogo interrumpido. Pero sus efectos son limitados, pues no alcanzan las causas profundas. Ciertas terapias individuales o familiares proponen tomas de conciencia y reeducaciones muy útiles, pero sólo alcanzan a una población muy restringida.

Sin embargo, la educación prenatal es una prevención real y fundamental, y extensa, se trata de una toma de conciencia colectiva en todos los países. La educación prenatal es transformadora de los futuros padres, y de los jóvenes, que adquieren una nueva conciencia de sí mismos, de la vida, y de su papel de educadores.También es  formadora de un ser abierto gracias al amor recibido, y fortificado por el respeto, el reconocimiento y la confianza que le habrán impregnado celularmente.

En conclusión, podemos decir que la Educación Prenatal natural, positivizada por los padres, participa en la génesis de la salud física y psíquica del ser que se forma.Y esta educación es la prevención más fundamental de la violencia y de otras disfunciones.

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