madre con hijo recién nacido en brazos
Bebés

Visitas a un recién nacido

Te has pasado nueve meses soñando con ese momento y por fin tienes a tu bebé en brazos. Los primeros días en el hospital los vives como en un sueño… y llega el momento de ir a casa.

Por norma general el resto de personas que nos rodean no son conscientes de que además de un recién nacido al que todo el mundo está deseando dar la bienvenida hay una madre que ha hecho un esfuerzo importante independientemente de si su parto ha sido fácil o difícil, natural o por cesárea.

Al cansancio físico normal (¡hemos dado a luz!), se suma que tenemos una criaturita demandante que no entiende de nuestro agotamiento, que come cuando tiene hambre y duerme cuando considera. Es un momento complicado: tenemos que acoplarnos todos, de ahí la imporantica de que las visitas al recién nacido sigan una serie de pautas.

¿Cómo enfrentarnos a este momento?

Las visitas

Lo mejor es que la pareja de la persona que ha dado a luz avise qué es lo que esta prefiere. Hay personas que si se encuentran bien prefieren recibirlas en el hospital; tiene la ventaja de que nunca están demasiado tiempo y dan por hecho que no puedes “atenderlas” con todo el detalle, ni darles de cenar, etc. Es normal que las personas cercanas quieran conocer al bebé y darte pequeños regalos, pero si no se tienen ganas, se pueden recibir en casa o incluso ahora que no se puede fumar en los bares quedar en algún sitio tranquilito.

Las visitas es mejor planificarlas: las que no sean muy urgentes mejor cuando el bebé sea más mayorcito y nos organicemos mejor, y las que son de gente más cercana siempre a poder ser con un orden y en pequeños grupos.

El bebé es prioritario

En general la gente suele tener el sentido común suficiente de no llamar cuando hay bebés en casa; pero si la gente que te rodea no es consciente de que a las once de la noche no es momento de llamar a casa, apaga los teléfonos.

Tú eres prioritaria

Has dado a luz. Estás luchando con la lactancia materna (o no). Duermes como puedes. No entiendes todavía porqué está llorando tu bebé. En serio, necesitas prestarte atención. Que tus primos los de Cuenca vean al bebé no lo es. Ni siquiera que los abuelos vean al bebé lo es. No se trata de impedir que el resto del mundo vean a tu hijo, se trata de que estos se adapten a su ritmo y al tuyo.

Pide ayuda

Recién parida, francamente no es en absoluto necesario que tengas la casa impecable. No lo es. No pasa nada porque las camas estén sin hacer, que la cocina esté revuelta o que dé la sensación de que acaba de pasar un huracán. Ya llegará la normalidad. Pide ayuda si es necesario. No somos superwoman. Agradece los tuppers de comida que te trae la familia.

La familia, mejor sola

Cada uno en su casa. Es importante poder estar solos, la familia, sin más personas de por medio. Tal vez no pase nada porque tus padres o tus suegros estén brevemente en tu casa, especialmente si no viven en la misma ciudad. Pero cuanto antes es mejor hacerles saber que necesitáis vuestro espacio y que tenéis que adaptaros todos a todos sin gente extraña de por medio. Salvo que lo necesitéis de verdad, ni se os ocurra invitar a vuestra madre o a a vuestra suegra durante los primeros días a vuestra casa.

Sé clara

Ser primeriza no te hace perder la razón ni te vuelve estúpida. Si algo no te gusta, dilo. ¿Que tienen la costumbre de presentarse en casa sin avisar y tú no quieres que esto sea así? Dilo. ¿Que cuando tu hijo duerme no soportas que nadie lo coja? Dilo. ¿Que tú no quieres que te vean dando el pecho a tu bebé? Dilo.

Como dice el refrán, es mucho mejor una vez colorada que cien amarilla. Si tú dejas claras cuáles son las cosas que quieres nadie podrá hacerse el ofendido si luego te mantienes en tus trece.

Es decir, que si has dicho que a partir de las ocho no quieres a nadie en casa, que no se extrañen si a esa hora te levantas y les invitas a marcharse aunque haga poco tiempo que vinieron. No se trata de ser inflexible, por supuesto podemos hacer excepciones si así lo consideramos, pero tenemos que hacernos respetar.

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